Cuando se habla de peluches en el Estado de México, existe un nombre que siempre aparece: Xonacatlán, un municipio del Estado de México que durante décadas ha construido una reputación única como la “capital del peluche”.
Todo comenzó en los años 80, cuando varios talleres familiares empezaron a producir juguetes suaves con retazos de tela. Lo que inició como un oficio artesanal se convirtió rápidamente en una industria que hoy da identidad y trabajo a miles de familias. La razón del éxito no solo está en la producción, sino en la creatividad local, la dedicación y el enorme talento de costureras, cortadores y diseñadores que participan en cada etapa.
Xonacatlán no solo produce peluches: crea personajes propios, da vida a tendencias globales y se adapta a cada temporada. En lugares como Peluches El Alacrán, la tradición sigue viva con piezas hechas a mano, acabados cuidados y un toque que solo se obtiene con oficio.
Más que un mercado, Xonacatlán es una cultura. Un lugar donde cada puntada cuenta una historia.